HISTORIA DEL COLEGIO

09.11.2013 14:07

 

DON JOSÉ LUIS COTALLO, FUNDADOR DEL COLEGIO.


José Luis Cotallo Sánchez, hijo de Eugenio y de María, nació en Cáceres el 2 de junio de 1922. Empleado de correos, militante de la Juventud masculina de A.C.

Estudió bachiller en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Cáceres. Dos cursos de Filosofía y  uno de Teología en el Seminario de Coria. Cuatro cursos de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1943-47) Premio Extraordinario en Teología Dogmática Fundamental y en Instituciones de Derecho Canónico. Ordenado sacerdote el 21 de julio de 1946. Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 1947.

Consiliario de Acción Católica, más de 7 años de jóvenes, 7 años Consiliario de Hombres, 3 años de la HOAC. Profesor de Religión de varios centros 7 años. Asesor religioso de PROA.

Coadjutor de las parroquias de San Juan, de Santiago, 5 años. Rector y profesor del Seminario de Cáceres.

Delegado Diocesano de la OCSHA, de la Unión Misional del Clero y pro “Clero Indígena”, más de 6 años. Del 30 de julio de 1957 al 1 de julio de 1959, Capellán de Emigrantes Españoles y de la Colonia Española en Sao Paulo, en Brasil.

Director de los Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Cáceres, más de 5 años. Delegado Episcopal Patronato Provincial de Archivos, Bibliotecas y Museos, más de 4 años.

El día 1 de Noviembre de 1965 fue nombrado Director del Colegio Diocesano.

Murió el 20 de septiembre de 1970 a los 48 años.


LA IDEA DEL COLEGIO
 

La Diócesis de Coria-Cáceres, ya entrada la década de los 60, no tardó en vislumbrar la necesidad de tener un Centro escolar, y su internado adjunto, queacogiese a numerosos alumnos cuyos padres se vieran obligados a abandonar su tierra, emigrando a la zonas industriales del país o a la rica Europa. Iniciada la desbandada de buena parte del sector obrero, esta situación constituiría un serio fenómeno social, causado, sobre todo, por una mano de obra que, o se encontraba en paro, o sus ingresos eran muy bajos; por lo que la situación de este estrato humano estaba discurriendo por unos derroteros de grandes carencias económicas.


En medio de este contexto, emergió una vigorosa voz y una fuerte voluntad de luchar para que un Centro diocesano, con internado incluido, se hiciera cargo de muchos adolescentes y jóvenes, cuyos padres, emigrantes, se habían marchado fuera del seno familiar, buscando nuevos modos de vida a fin de dar mayor bienestar a sus hijos. Nos estamos refiriendo al prestigioso sacerdote D. José Luis Cotallo, que sería el auténtico impulsor que fundaría dicho Centro con las condiciones necesarias para paliar tan perentorias circunstancias sociales. De esta manera, con el aliento y la ayuda del Obispado de la Diócesis cauriense, al frente de la cual estaba D. Manuel Llopis Ivorra, lograría que fuera levantado, en su día, el llamado Colegio Diocesano. Al tiempo que, según los proyectos del padre Cotallo, se podrían matar dos pájaros de un tiro; es decir, alcanzar una urgente finalidad social, y que dicho Colegio pudiera ser, simultáneamente, un excelente semillero de vocaciones sacerdotales, que, por entonces, ya empezaban a escasear.


Así las cosas, el 21 de mayo de 1965, en los terrenos que constituían el campo de fútbol de los seminaristas “teólogos”, que estudiaban en el Seminario Mayor, fueron iniciadas las obras del nuevo edificio con destino al Colegio Diocesano de Enseñanzas Medias, “Virgen de la Montaña”, de Cáceres, siendo rector de dicho centro, y ya nombrado director de aquél, el sacerdote, D. José Luis Cotallo Sánchez. Era a la sazón obispo de la Diócesis de Coria-Cáceres, D. Manuel Llopis Iborra, prelado que, en su fecundo pontificado levantaría el hermoso edificio del seminario.
El centro de Segunda Enseñanza, con Bachillerato Elemental, comenzaría a funcionar el día 1 de octubre de 1965, aunque, provisionalmente, en dependencias del Seminario Mayor. En algunas fotografías de la época, procedentes del diario “Extremadura”, puede verse, en imágenes de sabrosa curiosidad histórica, al Obispo de la diócesis dando, con toda naturalidad y sin protocolo, el primer golpe de pico en los terrenos de la finca del Seminario, rodeado de seminaristas y profesores. Al edificio, cuyo cuerpo principal tendría otro adosado, que tuvo como fin servir de internado con el nombre de “Virgen de Guadalupe”, transcurridos algunos años, se le añadiría uno nuevo, de mayor altura, siendo director del centro, D. Ceferino Martín Calvarro.
Con respecto a la capilla del centro, hay que señalar que, en un primer momento, no llevaba, ni campo de deportes, ya que los alumnos utilizarían el del Seminario Mayor. La capilla del Colegio tuvo su aprobación, con fecha de 12 de noviembre de 1965, por el Obispo D. Manuel llopis Iborra, después de ser solicitada por el director del Colegio D. José Luis Cotallo, bajo la categoría de “Oratorio semipúblico”, y, “ a tenor del canon 1.192 del Código de Derecho Canónigo”.


En los últimos años, la escultura de la imagen de la patrona de la Cáceres, la Virgen de la Montaña, ha sido trasladada junto al muro de la fachada en que se abre la portada de acceso al Colegio, sobre la que se halla una marquesina con el nombre del centro, en la actualidad llamado “Colegio Diocesano, José Luis Cotallo”. Igualmente, un hermoso escudo del centro hoy campea en dicha fachada, en consonancia con las normas académicas de los últimos tiempos. La cara del edificio se ha remozado, pues, y sus adentros están, de nuevo, a punto para dar otra gran zancada hacia una mayor fecundidad educativa
Pero el Colegio Menor, “Ntra. Sra. de Guadalupe”, sería cerrado el 15 de mayo de 1980, según comunicado dirigido al que era entonces Director del Colegio Diocesano, D Florentino Muñoz. Era Obispo de la Diócesis don Jesús Domínguez González, y su Secretario general, Ciriaco Fuentes Vaquero, que firma y rubrica el documento, junto a un sello del Obispado. El comunicado dice así: “Participo “Participo a Ud. que el Excmo. Sr.Obispo de la Diócesis ha determinado el cierre del internado en el Colegio Diocesano, para el próximo curso, rogándole informe a este Obispado la repercusión que la medida tendrá en el personal que atiende el servicio que se suprime”.

Tomada del libro de D. Manuel Vaz-Romero Nieto, Doctor en Historia y antiguo profesor del Colegio.